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Almendras y Esmeraldas

Antes del comienzo... Reflexionemos

Antes del comienzo... Reflexionemos  

En una clínica privada nació un niño. Todos celebraron su llegada como el acontecimiento más grande de la historia.

El niño creció como casi todos los demás: fue querido por todos, aprendió a caminar, le salieron dientes, pronunció su primera palabra, fue a la escuela, aprendió a leer, veía las mismas caricaturas que sus compañeros de clase, jugaba a lo mismo que sus amigos, decía "qué asco" cada vez que veía a una niña, después las niñas empezaron a gustarle, fue a la secundaria...

Fue entonces cuando comenzó a cambiar, a ser distinto de los que le rodeaban: se dejó crecer el cabello, empezó a frecuentarse con los compañeros de grados superiores, le dio gran importancia a los temas tabú (religión, política, arte, deporte)... Algo grande despertó en él. Los mayores le llaman "adolescencia", otros le llamamos "la apertura de la mente".

Tuvo muy buenas ideas, se destacó por ser inteligente, demostró que tenía mucho talento y era admirable por su deseo de revolucionar al mundo.

Desgraciadamente, no pudo controlar esa expansión mental y paulatinamente fue perdiendo el rumbo.

Entonces solía decir que:

  • Neuronas tenía millones pero pulmones solamente dos.
  • Que el sistema de gobierno era un porquería.
  • Que el capitalismo era una porquería.
  • Vivir bajo el american way, también.
  • Igual el fascismo.
  • Socialismo o muerte.
  • Los animales merecían un lugar comparable al del ser humano.
  • Todos deberíamos crear una conciencia nacionalista.
  • El vandalismo y el respeto eran esenciales en su vida.
  • Todas sus ideas morirían con él.

Y sin poder razonarlo, se convirtió en una gran contradicción ambulante que pugnaba por los derechos de los animales pero vestía chamarras y botas de piel; que criticaba el capitalismo pero le encantaba consumir cine hollywoodense, comer hamburguesas de la cadena restaurantera de los arcos y comprar ropa americana; por otro lado, era excesivamente cruel con los extranjeros y los que hablaran un idioma diferente, lo que le hacía en buena medida, un fascista; cuando atacaba, clamaba vandalismo, cuando querían atacarlo, pedía respeto. Sin quererlo, se volvió en el tipo de persona que él mismo odiaba al principio.

Es verdad que empezó a tener admiradores y que las chicas se derretían por él, pero sólo fue una fase temporal... Cuando empezó a verse mal, le abandonaron y contaron lo peor de él.

De todos los puntos de su ideología, el que terminó cobrándole factura fue el referente a las neuronas. Los vicios acabaron con él.

Aún no entiendo por qué alguien tan inteligente nunca analizó de dónde provenía aquello que consumía, a quién enriquecía cuando lo conseguía, y lo que pasaría si lo tomaba. Entonces pudo haber analizado y habría descubierto que los dueños de ésas plantas son los plutócratas del mundo, que la pornografía involucra prácticas nefastas como el tráfico de personas y que el incontrolable apetito sexual es una respuesta inducida por el acoso subliminal de los medios; y que al dejarse llevar por todo lo anterior, estaría dándole fuerza al sistema que decía despreciar. De haberlo hecho, hoy seguiríamos disfrutando de la buena persona que él fue.

El colega caído es un reflejo de nosotros mismos que a diario permitimos que el impulso doblegue a nuestro espíritu. La euforia se apodera de nuestros sentidos y dejamos de pensar, entonces caemos. Él cayó porque estaba lleno de rabia, de impotencia, y pocos le brindaron amistad y comprensión en lugar de alimentar su creciente conducta retrógrada.

Demos amor, brindemos conocimientos, vivamos en paz.

Armonía para todos.

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